Historia del Transbordador

La construcción de este puente se ordenó en 1908 para que uniera peatonal y vehicularmente al barrio de La Boca, en la prolongación de la Avenida Almirante Brown, a unos 500 metros sobre la unión del Riachuelo y la dársena sur, con la Isla Maciel, en Avellaneda.

La Legislatura de ese entonces, dispuso que el puente debía tener un tramo central de báscula rodante, técnicamente conocido como sistema Shelzer, pero al efectuarse los trazos bajo esta consigna, el puente solo podía dejar para la navegación un tramo libre de 20 metros, lo que sería altamente perjudicial. Esto motivó una disposición de reforma en la estructuración del puente en el proyecto que finalmente fue aprobado en septiembre de 1908, por el Poder Ejecutivo con los trazos definitivos que guiaron su construcción.

El puente estaba compuesto por una estructura de hierro, construido por partes en Inglaterra. Desde allí se trasladó en barco y se armó en Buenos Aires.

La obra fue inaugurada bajo el Gobierno de Roque Sáenz Peña, el sábado 30 de mayo de 1914, con el nombre de Puente, en homenaje al célebre estadista, presidente de la República Argentina entre 1874 y 1880.

Su inauguración fue de gran importancia para la población ya que hasta entonces, los trabajadores del lado de Dock Sud, los obreros de la carbonera, los astilleros, la Usina CATE y el frigorífico ANGLO que reunían cerca de 17 mil obreros, debían cruzar este tramo del Riachuelo en bote.

El nuevo Puente Trasbordador no sólo les permitía cruzar ambas márgenes a pié, también permitió que el tranvía, un medio de transporte muy popular en esa época, pudiera cruzar el Riachuelo, montado en su barcaza colgante.

Años más tarde, con las pinturas de Quinquela Martín, el trasbordador adquirió además trascendencia a nivel mundial y se convirtió en un emblema del paisaje urbano de La Boca.

En 1960 el puente fue desactivado y puesto en desuso. Y en 1994, tras haberse ordenado su desarme, los vecinos junto con los legisladores porteños, impidieron su desaparición, reconociendo su importancia patrimonial y emblemática para el barrio.

Al igual que el barrio de La Boca y La Isla Maciel, el trasbordador remite a la vida del obrero inmigrante. Esto lo convierte en un emblema ineludible para representar la identidad social de su lugar de emplazamiento y de valores más generales de la cultura porteña porque da cuenta del momento histórico en el que nació, marcado por una fuerte pulsión vital de la ciudad.

Entre los siglos XIX y XX se construyeron en el mundo 20 puentes similares en áreas portuarias. De los 20, sólo 8 quedan en pie. Uno de ellos es el Nicolás Avellaneda, único en toda América y el único de los 8 que se encuentra actualmente fuera de funcionamiento. Los otros 7 existentes se ubican en el Reino Unido, Alemania, Francia y España.